Multiplicar en el lote
Sembrar y cuidar los lotes de multiplicación: riego, desmalezado y control de plagas sin agroquímicos. Cada zona ajusta el calendario según sus lluvias y sus heladas.
Agricultores, docentes, estudiantes y vecinos que asumen tareas concretas: sembrar los lotes de multiplicación, secar y acondicionar las semillas, completar fichas de variedad y preparar los sobres para cada intercambio.
Operar la red no es un cargo ni un título. Es un conjunto de trabajos puntuales que se reparten entre quienes están cerca del banco y de los lotes. Acá va lo que efectivamente se hace, sin vueltas.
Sembrar y cuidar los lotes de multiplicación: riego, desmalezado y control de plagas sin agroquímicos. Cada zona ajusta el calendario según sus lluvias y sus heladas.
Anotar fechas de floración y cosecha, comportamiento frente al clima y cualquier detalle que sirva para la próxima temporada. La ficha se completa a mano, en cuaderno o planilla.
Secar las semillas a la sombra, separar impurezas y guardarlas en frascos con la humedad controlada. En veranos húmedos, este paso se vuelve el más delicado.
Dejar por escrito el nombre criollo, el año, el barrio o paraje donde se cultivó y observaciones de sabor o rendimiento. Sin ficha, la variedad pierde identidad al circular.
Preparar los sobres para intercambio con la cantidad justa para una huerta chica, cerrados y rotulados. Es un trabajo de mesa, tranquilo, que suele hacerse entre varios.
Convocar, armar las mesas, ordenar las variedades y tomar nota de lo que entra y sale del banco. La rotación de roles es parte del método: nadie queda dueño del saber.
Si querés sumarte a alguna de estas tareas, escribí a hola@semillasdellitoral.ar o llamá al +54 342 452-7186.
Operar no es un cargo ni un título. Es hacerse cargo de una tarea concreta durante un ciclo, dejarla prolija y pasarla a otra persona. Estos son los frentes donde la red necesita manos.
Sembrar, regar y cuidar los lotes destinados a semilla. La tarea termina cuando el fruto madura en la planta, no antes: ahí se define la viabilidad de lo que se guarda.
Anotar fechas de floración, cosecha y comportamiento frente a lluvias o calor. Sin ese registro, la variedad pierde historia y se vuelve un sobre sin contexto.
Controlar humedad, separar por variedad y guardar en frascos bien cerrados. Un secado apurado arruina meses de trabajo y obliga a empezar de nuevo.
Nombre local, año, barrio o paraje donde se cultivó y observaciones de manejo. Es el dato que permite a otra huerta saber qué esperar de esa semilla.
Convocar, armar las mesas, ordenar las variedades y tomar nota de lo que entra y sale del banco. Es la parte menos visible y la que hace posible el encuentro.
Nadie queda fijo en la misma tarea. La rotación es parte del método: evita que el saber se concentre en pocas manos y que la red dependa de una sola persona.
Si querés sumarte a alguna de estas tareas, escribí a hola@semillasdellitoral.ar o llamá al +54 342 452-7186. También podés ver cómo se organizan las capacidades de la red y qué se espera de cada tarea antes de asumirla.