Selección de frutos y hortalizas
Se aprende a elegir qué se deja para semilla: fruto maduro, planta sana, sin apuro. Se trabaja con tomate, morrón, zapallo y algunas legumbres de ciclo corto, mirando tamaño, color y sanidad antes de cortar nada.
Un espacio de práctica donde se seleccionan frutos para semilla, se seca y limpia la cosecha, y se guarda cada variedad en frascos rotulados con fecha y origen. Criterios para reconocer semilla viable, evitar mezclas y cuidar la humedad durante el guardado.
Cada encuentro del taller de Semillas del Litoral gira alrededor de una práctica concreta sobre la mesa: frutos abiertos, frascos a medio llenar, planillas de registro. La idea es que cada persona se vaya con algo hecho y con criterios para repetirlo en su propia huerta, sin depender de nadie.
Se aprende a elegir qué se deja para semilla: fruto maduro, planta sana, sin apuro. Se trabaja con tomate, morrón, zapallo y algunas legumbres de ciclo corto, mirando tamaño, color y sanidad antes de cortar nada.
Fermentación del tomate, enjuague, secado a la sombra sobre papel absorbente y limpieza por tamiz o viento suave. Se conversa sobre los veranos húmedos del litoral y sobre cómo reconocer al tacto una semilla bien seca.
Cierre hermético, control de humedad y rotulado con nombre de variedad, año y origen. Se revisan frascos viejos para ver qué pasó con la semilla y por qué conviene rotar lo más antiguo.
Planillas simples para anotar fecha, procedencia, comportamiento en la temporada y observaciones de la huerta. El registro es lo que permite sostener una variedad en el tiempo y compartirla sin perder su identidad.
No es lo mismo guardar semilla de hoja que de fruto o de raíz. Se ven criterios para achicoria, morrón, zapallo plomo y otras variedades del litoral, con sus tiempos y sus cuidados particulares.
Distancias entre variedades, aislamiento cuando hace falta y cuidado al manipular. También se habla de los errores más comunes: frascos mal cerrados, humedad de más y semillas sin identificar que terminan en un cajón.
El taller no entrega certificaciones ni garantiza disponibilidad de semillas: comparte herramientas para que cada persona o grupo pueda conservar y multiplicar lo suyo. Si querés ver cómo se articula esto con el resto de la red, podés leer las capacidades del proyecto o volver a la página de inicio.
Cada propuesta se arma según el punto de partida del grupo: no es lo mismo una huerta familiar que recién empieza que un banco comunitario con frascos ya rotulados. Elegí el formato que mejor se ajuste a lo que necesitás practicar.
Para quienes nunca guardaron semilla. Se trabaja con frutos maduros de temporada: cómo elegir la planta madre, cuándo cosechar y cómo separar la semilla de la pulpa sin dañarla.
Duración estimada: un encuentro de tres horas, con material de práctica incluido.
Pensado para huertas que ya guardan semilla y quieren ordenar el trabajo según la parte de la planta que cosechan. Se recorren criterios distintos para hoja, fruto y raíz.
Se conversa sobre polinización cruzada, distancias entre plantas y cómo evitar mezclas en la huerta.
Para grupos, bancos de semillas y huertas comunitarias que necesitan sostener el stock en el tiempo y compartir información entre varias personas.
Se trabaja sobre el cuaderno o planilla que ya use el grupo, sin imponer un formato único.
Los talleres no entregan certificaciones ni garantizan disponibilidad de variedades: son espacios de práctica donde cada persona o grupo se lleva herramientas para conservar y multiplicar sus propias semillas en su huerta.